... y vuelves a faltarme tú
El negro de la noche me acompaña en esta soledad elegida.
En un bis-a-bis con mi alma, paso revista a mi estado de ánimo.
A medio camino del resurgir, encuentro fuertes muestras de mí;
vuelve la confianza escondida, vuelve la sonrisa evadida, vuelve el carácter perdido, vuelve el huracán de vida a correr por mis venas ...
y vuelves a faltarme tú.
He recuperado casi todo lo que de mí era yo, he reconstruído los cimientos desolados de la ciudad de mi cuerpo y de mi alma.
Y sin embargo, todavía tengo el agujero en la zona cero de lo que de mí eras tú.
Pequer
En un bis-a-bis con mi alma, paso revista a mi estado de ánimo.
A medio camino del resurgir, encuentro fuertes muestras de mí;
vuelve la confianza escondida, vuelve la sonrisa evadida, vuelve el carácter perdido, vuelve el huracán de vida a correr por mis venas ...
y vuelves a faltarme tú.
He recuperado casi todo lo que de mí era yo, he reconstruído los cimientos desolados de la ciudad de mi cuerpo y de mi alma.
Y sin embargo, todavía tengo el agujero en la zona cero de lo que de mí eras tú.
Pequer


2 Comments:
Duele asomarse al pasado recordando el remolino de sentimientos que se sintieron y un día se acabaron.
Toda época vivida con intensidad deja un solar difícil de llenar. Y cicatrices que recuerdan lo pasado y te llevan a otro tiempo de vez en cuando.
Si yo tuviese el secreto para borrar los momentos en los que la felicidad pasada escuece por no estar, lo transcribiría con cuidado y cariño en un folio en blanco y te lo dejaría encima de la almohada. Pero, desafortunadamente, no lo tengo, así que sólo te puedo pasar un beso por debajo de la puerta, confiada en que al menos te haga sonreír durante un segundo... Ahí va: ¡MUAC!
Eres un solete, muchas gracias por el beso ... conseguiste más de un segundo de sonrisa.
Además no quiero borrar esos momentos porque me recuerdan que esa felicidad no fue un espejismo, sino que existió.
De todas formas esto no es muy reciente.
Lo dicho besu.
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